Segunda Emisión

martes, junio 22, 2021
Astroterapia con Erika Ramos

Gestionar nuestras emociones en estos tiempos de pandemia

Creo firmemente que nuestros cuerpos han sido creados con la capacidad de auto sanarse a través de la información contenida en nuestras células. No es un descubrimiento mío, ya varios estudios han demostrado la existencia de memoria celular que definitivamente reproduce la información que decidimos enviar a nuestro cuerpo

En estos tiempos de enfermedades crónicas, pandemias y virus mortales me parece importante recordar esta información.  Y no se trata de negar la realidad mortal, el peligro de contagio inminente si no nos cuidamos o el desestimar la veracidad de toda la información recibida constantemente a través de medios de comunicaciones, familiares y personas cercanas afectadas por todo esto.  Más bien quiero mostrar la posibilidad de trabajar en función de reforzar nuestras defensas desde el todo.

Es momento de replantearnos la vida y la muerte, decidir qué quiero y cómo ir hacia lo que decida, es decir, si decido morir no queda más que dejarme a la suerte de lo que pueda pasar exponiéndome día a día físicamente y energéticamente sin ningún tipo de protección y estar consciente del desenlace fatal que esto tendrá, incluyendo todas las complicaciones de salud, económicas, laborales y familiares en general. Basta con alimentar emociones de miedo, desatenderme en todos los sentidos y creer que no necesito escucharme ni atenderme de ningún modo.

Pero si decido vivir, puedo comenzar por hacerme consciente de la importancia de cuidar en primera instancia, de mi energía.  Hacer un alto y mirarme desde mi silencio mental, desde cuidar mi cuerpo y ejercitarlo de algún modo, cuidar mi alimentación, trabajar mi higiene física, mental  y la de mi hogar, cuidar mi energía.

Pero como la sanación es un holismo, un todo, es extremadamente importante irme a las emociones, a los sentimientos, a la energía.  No desestimar la dimensión espiritual de toda esta crisis.  Cuánta demanda energética me está exigiendo, cuánta revisión de mis emociones y el cultivo y mantenimiento de sentimientos más positivos, Cuánto cuidado me  está solicitando.

Si la naturaleza de nuestro cuerpo es poder auto sanarse, entonces dentro de mi parece que hay muchas respuestas, muchas herramientas, muchos recursos que pueden ayudarme al ejercicio de que mi cuerpo funcione de la mejor manera, en una labor constante de curación y  un disfrute de salud integral.

Nuestra mente trabaja continuamente, y siendo así, es de vital importancia el revisar las tareas que  le asignare para que sea desde lo positivo, desde la luz y desde la creación que pueda laborar.

Cuántos miedos debemos reconocer y enfrentar para luego sanarlos, descubriendo que allí está la tarea diaria.  Ver, vernos, reconocer nuestras emociones y trabajar en función de sanarlas. 

Es urgente hacer un alto en nuestras vidas para encontrarnos, para “darnos cuenta” en nuestro proceso.  Es la única forma de crecer, de evolucionar.

Encarnamos con la magia de la Creación, estamos hechos para dar vida y para reproducirnos: energética, biológica y artísticamente, emprendiendo de la forma más constructiva posible.

Pero para conectar con tanta energía creadora disponible dentro de mí es urgente hacerme tiempo para atenderme, para alimentar el alma, para cuidar mi cuerpo que es el vehículo que me permite transitar en esta vida y que muestra tanto de quién soy.

Somos energía, de eso estoy convencida.  Y dentro de esa energía puedo decidir si quiero vibrar en la carga positiva o en la negativa.  En la positiva puedo crear salud y en la negativa puedo vivir en el miedo, quedarme allí  y dar vida a las  enfermedades.  Si no escucho a mi cuerpo la única forma que tendrá de hablarme será a través de la enfermedad.

La naturaleza de nuestra carga positiva es fluir, es movernos.  Me refiero a crear, dar cabida a ideas motivadoras, constructoras, fecundas.  La energía esta siempre en movimiento, siempre fluyendo, su naturaleza es generar cambios y transformaciones.  Cuando la energía se estanca, cuando deja de crear, deja de producir bienestar, genera conflictos, crisis, ansiedades, miedos, emociones de baja vibración, enfermedades.

Las enfermedades siempre serán las alarmas que tiene nuestro cuerpo para llamar nuestra atención. 

Desde la antigüedad, las culturas orientales entendieron y se ocuparon de las emociones y los sentimientos como parte del holismo del ser humano.  Estuvieron totalmente conscientes del ser humano como un todo: sanidad física y mental.

Siempre invito a la meditación, del modo que sea, siempre buscando el silencio mental para poder escuchar mis sentidos, mi yo interno.  Si es a través de meditaciones guiadas, perfecto.  Pero si no, es convertir mi vida o muchos momentos de mi vida en una meditación activa.  Es cocinar, arreglar mi casa, arreglar las plantas con un profundo sentido del estar consciente de ese momento.  Es decir, estar profundamente en el aquí y el ahora.  Es que hasta planchar, ducharme, comer, se convierta en un profundo acto del estar “aquí y ahora”.  Que solo cuente este presente, este momento, el acto en sí que estoy realizando.

Es colorear, dibujar, fotografiar, componer canciones, escribir, escuchar con detenimiento la letra de esa canción que tanto me gusta, que solo cuente el “aquí y el ahora”.  Eso es meditar de manera activa.

El alimento para la espiritualidad es la meditación, conectarnos con nuestro interior y con los seres de luz que nos guían para que nos muestren lo que tengamos que ver en momentos como estos, desde el amor y agradeciendo la salud manifestada en nosotros, el poder disfrutar de la calidad de vida que podemos tener y la felicidad de satisfacer nuestras necesidades diarias, el poder tener posibilidades para crear en un nuevo día de vida.  Que no haya necesidad de aprender desde el dolor, desde la enfermedad, que esta no sea la elección de modo consciente o inconsciente. Agradecer en todo momento por lo que si podemos disfrutar.

Buscar momentos de catarsis para no cargarnos de emociones que no nos generen bienestar.         

Dedicarnos quizás, más al arte, a aprender a expresar emociones y sentimientos.

En estos momentos de confinamiento, de encierro, es importante recordar que somos los orientadores y educadores de nuestros hijos, nuestro hogar.  Entonces estamos invitados a tener una participación más activa, actuar como canalizadores de la capacidad creadora de nuestros hijos.  Incentivar el describir, el narrar, colorear, cocinar, fotografiar, componer canciones, motivar al arte en cualquiera de sus manifestaciones a fin de desarrollar y mejorar  nuestras capacidades expresivas.  Trabajar en educar en el sentido genuino y profundo de la palabra.  Fomentar interacciones de naturaleza dialógicas mientras realizamos con ellos actividades compartidas.

mano con cámara fotográfica

“Si desde pequeños, desde temprana edad nos dedicáramos más a la literatura, al teatro, a la pintura, la música, la fotografía o las expresiones artísticas del modo que sea, más educados estaríamos a la expresión de nuestras emociones, nuestros sentimientos.  Aprovechemos que el arte brota con absoluta naturalidad de la espontaneidad expresiva de los niños.  El arte siempre apunta hacia lo emocional” Vygotsky (Totalmente de acuerdo).

En resumen, vamos a construir, a crear, a reconectar con nuestra memoria celular para crear salud, vida, fertilidad.  Vamos a reproducir energía positiva, vamos a ocuparnos de nosotros mismos, de nuestros seres queridos desde el amor, desde el placer, desde el bienestar, desde el cuidarnos y cuidarlos, desde el atendernos genuina y profundamente, desde el arte, desde la meditación, desde la oración, el canto, la música, desde cada rincón de nuestras vidas y desde cada poro de nuestro cuerpo, cada célula, cada átomo de energía.

Erika Ramos
Terapeuta Holística, Astrologa Cabalística, Arte terapeuta con mandalas
@laterapeutadelamor

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