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lunes, mayo 17, 2021
Gerardo Reyes

Gerardo Reyes: Gobierno venezolano preocupado por lo que Saab podría revelar a EEUU

El escritor neogranadino asegura en su libro que el empresario barranquillero era casi como un 'superministro' experto en burlar el bloqueo financiero que Washington aplica al régimen de Maduro

El periodista colombiano Gerardo Reyes señaló que el empresario colombiano y presunto testaferro” de Nicolás Maduro, Alex Saab era una suerte de «superministro» del gobierno venezolano, que debe estar preocupado por lo que pueda revelar si es extraditado a Estados Unidos.

«Deben estar preocupados pero no creo que sea la única fuente. Aquí (a Estados Unidos) han llegado tantos testigos, tantas personas que colaboraron con el Gobierno (venezolano) que el mapa completo no lo tiene solamente Saab», asegura Reyes en una entrevista con Efe sobre su libro «Alex Saab» (Planeta).

«Alex Saab» Gerardo Reyes

Alex Naín Saab, de 49 años y nacido en Barranquilla, se hizo multimillonario beneficiándose de un entramado de empresas fantasma dedicadas a las importaciones ficticias al tiempo que manejaba asuntos comerciales del Gobierno de Maduro, según las investigaciones recogidas en el libro.

«Hay razones para preocuparse porque este señor era casi como un ‘superministro’, manejaba toda la parte de comercio exterior, todas las soluciones de emergencia de un régimen acorralado por Estados Unidos, y que se hace experto en burlar ese bloqueo que plantea Washington al país», asegura el autor.

Pero todo terminó el 12 de junio de 2020 cuando Saab fue detenido por la Interpol en Cabo Verde, a petición de EEUU, que lo pide en extradición y lo acusa de «enriquecerse ilícitamente haciendo pagos de sobornos a funcionarios oficiales venezolanos con el fin de obtener ventajas impropias de los negocios».

«Alex Saab» Gerardo Reyes

Según el libro, «se calcula que el robo a Venezuela» mediante la corrupción «asciende a 300.000 millones de dólares durante dos décadas de gobierno socialista», y Saab se llevó parte de esa tajada por su intimidad con el régimen y su habilidad para los negocios.

«Le resolvió (al Gobierno venezolano) todas las cosas básicas de supervivencia, desde la leche hasta la gasolina y después la monetización del oro, y eso al mismo tiempo implicaba para él hacerse rico a la velocidad que a él le gusta», explica.

Sin embargo, aclara que la Justicia estadounidense tiene el reto de «demostrar que además de él (Saab) ser un lavador de dólares, un promotor de la corrupción, estaba trabajando para beneficiar a un presidente o a gente de su gobierno o a gente de su familia».

«Una cosa es que Maduro se haya beneficiado directamente, no lo sabemos, pero otra que sí está probada es que Saab logró lanzarse a este mundo de corrupción, de favores, de contratos sin licitaciones, inflados a partir de una trampa básica que fue engañar a Cadivi», acrónimo de la Comisión Nacional de Administración de Divisas.

En ese engranaje de corrupción entró mucha gente que, como Saab, buscaban «hacerse ricos, y hay que decirlo también, mucha gente del sector privado, incluyendo firmas de Estados Unidos, que de alguna manera se beneficiaron de ese caos, de esa corrupción», dice.

«Alex Saab» Gerardo Reyes

Entre quienes aparecen relacionados con los negocios de Saab y Cadivi está la exsenadora colombiana Piedad Córdoba, amiga íntima del fallecido presidente Hugo Chávez y de Maduro, y quien además presentó a Saab al actual mandatario.

«Ella (Córdoba) va a tener que dar explicaciones (…) Ella niega haber recibido dinero, pero hay algunos documentos que plantean dudas de que posiblemente ella estaba cobrando una comisión de éxito por lograr que se descongelaran los fondos de Cadivi no solamente a favor de Alex Saab si no de un grupo grande de industriales y empresarios de Colombia», afirma.

Otros personajes citados en el libro son el controvertido abogado colombiano Abelardo de la Espriella, que fue defensor de Saab, y el socio de éste en los negocios en Venezuela, Álvaro Pulido Vargas, un oscuro empresario que, según revela, es en realidad el antiguo narcotraficante Germán Enrique Rubio Salas, que se cambió el nombre tomando la identidad de un colombiano fallecido en 2005 en Miami.

El libro contiene muchas anécdotas de Saab, de quien el autor destaca que está involucrado en «operaciones oscuras, turbias» en muchos países, pues también fue investigado sin éxito en Colombia, Ecuador y México.

«Está acusado en Estados Unidos, hacía negocios con Turquía, enviaba fondos a Rusia, llevaba oro, tenía empresas en los Emiratos Árabes, lo investigó Suiza, tenía inversiones en España, apartamento en Italia, una esposa italiana modelo y apartamento en Francia«, dice Reyes y añade que el éxito de Saab fue tan fulgurante que «se fue de Barranquilla con 500 dólares y regresó un año después en avión privado».

 

 

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