Segunda Emisión

lunes, mayo 17, 2021
El primer beato laico de Venezuela

Llegó el día: ¡ Por fin José Gregorio será Beatificado!

El acto que será presidido por el Nuncio Apostólico de Caracas, monseñor Aldo Giordano, centrará con una transmisión abierta a través de la radio, la televisión y las redes sociales

CARACAS.-El júbilo y la fe invadieron las calles de Venezuela la mañana de este vienes 30 de abril, pues, después de tantos años de espera, el doctor José Gregorio Hernández por fin será beatificado.

Se trata de un mensaje de «unión y amor», según ha dicho la Iglesia venezolana sobre la celebración eclesiástica que iniciará desde las 10:00 de la mañana en el Colegio La Salle.

En la esperada de la tan anhelada ceremonia, los venezolanos, por petición del cardenal Baltazar Porras, unieron su fe a través de una vigilia de oración a favor del venerable.

El también Administrador Apostólico de la Arquidiócesis de Caracas, pidió a los fieles y devotos adornar las ventanas y entradas de sus hogares con una imagen del Siervo de Dios, flores y la bandera de Venezuela.

Se trató de una expresión para que «la beatificación llene de gracia, entusiasmo, de fervor para seguir las sendas que José Gregorio nos marcó y que por eso lo sentimos nuestro«.

El acto que será presidido por el Nuncio Apostólico de Caracas, monseñor Aldo Giordano, centrará con una transmisión abierta a través de la radio, la televisión y las redes sociales.

El milagro de la beatificación

Después de un largo tiempo en la espera del reconocimiento de El Vaticano hacia el ya nombrado «Venerable» doctor José Gregorio Hernández, a principio del 2020 el camino a su beatificación se vio abonado después de que la Comisión Médica de la Congregación de los Santos, con sede en Roma, dio su visto bueno tras analizar el milagro que se le atribuyó a la intervención del médico de los pobres.

En medio de una nueva pandemia que mantenía en jaque a todo el planeta, el 27 de abril del 2020 a menos de dos meses de haber entrado en cuarentena, Venezuela recibió la noticia de que la Comisión Teológica, integrada por siete expertos, aprobó por unanimidad el milagro atribuido al «Siervo de Dios» y que solo faltaría la aceptación del Papa Francisco. 

Las autoridades eclesiásticas habían aprobado la intercesión del médico venezolano en el milagro de una niña de 10 años del estado Guárico, quien recibió un disparo en la cabeza durante un robo. 

Para Yaxury Solórzano, la niña que recibió el milagro de Dios por intercesión de José Gregorio Hernández, los médicos tenían un pronóstico delicado debido a que había perdido parte de la masa encefálica.

El hecho ocurrió en el año 2017, cuando Yaxury y su padre fueron interceptados por un grupo de delincuentes, en el caserío Mangas Coveras en el estado Guárico, para robarles la moto.

Después de 50 horas la niña fue intervenida quirúrgicamente y los neurocirujanos advertían que la pequeña quedaría con discapacidad severa, por lo que su madre pidió la intercesión del Venerable; cuatro días después de la operación la niña de 10 años comenzó a reaccionar y en menos de un mes estaba completamente sana. 

En julio de 2020 el papa Francisco, aprobó la beatificación del médico de los pobres a través de los decretos promulgados. En un comunicado del Vaticano, el papa expresó que el médico venezolano «comprendió que Dios lo estaba llamando a la vida laica, y se convirtió en Terciario Franciscano, de modo que, como san Francisco de Asís, reconoció el rostro de Jesús en cada enfermo».

La Santa Sede sostuvo que la fe siempre lo acompañó y que «para él la medicina era una misión, sobre todo los más necesitados. A menudo compraba medicinas para sus pacientes y en lugar de pedirles dinero por consulta, se la daba».

Un hombre de fe

El doctor José Gregorio Hernández, nació el 26 de octubre del año 1864 en un pueblo llamado Isnotú, en el estado Trujillo; hijo de padres de ascendencia canaria y colombiana. 

A temprana edad dijo que quería estudiar leyes aunque un tiempo después decidió que estudiaría medicina, profesión que ejerció con esfuerzo y dedicación hasta el último momento de su vida. En el año 1888 recibió su grado de médico en la Universidad Central de Venezuela (UCV), y posteriormente viajó a París, Francia, para ampliar sus conocimientos en las distintas áreas de la medicina. 

En el año 1918 el «Siervo de Dios» combatió en Venezuela junto a un grupo prominente de médicos, la gripe española, la cual causó estragos en el mundo entero; en este acto fue reconocido por su solidaridad, caridad y generosidad con los más necesitados en la época. 

Durante su carrera profesional desempeñó las cátedras de Histología y Bactoriología en la UCV y contribuyó a la instalación del laboratorio de Fisiología experimental.

Tras el trágico accidente en donde perdió la vida, fue recordado por comprar medicamentos y dárselo a los pacientes que no tenían recursos para costearlos. 

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