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domingo, abril 11, 2021
Astroterapia con Erika Ramos

¿Convivencia ética?

En estos y en todos los tiempos se hace importante salvar el significado y la convivencia con ética

En todas las épocas hemos vivido situaciones en las que el ser humano se ha visto tentado y llevado a actuar desde los instintos, desde lo que provoca en el momento, muchísimas veces sin importar las consecuencias de esos actos.  Por otro lado, desde el principio de la humanidad ha existido la preocupación por formar y mantener personas apegadas a ciertas normas o con capacidades de discernimientos que permitan el convivir.

En las religiones se habla de mandamientos y deberes religiosos para mantenerse en el camino que llevara al premio de la vida eterna o por lo menos la no construcción del karma.

Sin embargo, religiosos o no religiosos desean vivir en la mayor armonía posible, en un ambiente de bienestar, respeto y armonía que permita obrar con justicia y buenas costumbres para el disfrute de la felicidad.  Suena y se lee fácil pero parece que en la práctica no ha resultado tan fácil.

Se habla de ética y de moral, de habla de buenas costumbres y se busca la ejecución de justicia.  Se busca el abordar los retos de la vida llenos de moral, siendo justos y que todo esto nos genere la mayor felicidad posible.

Pero ¿A qué valores debemos darle prioridad? y una vez que tenemos claros esos valores ¿Cómo haremos para que la brecha entre los valores que queremos cultivar no estén tan lejos de la práctica o no sean tan imposibles de cumplir?

Por ejemplo: Se repite constantemente el aprovecharme del otro, aun sabiendo que no está “bien”, y aun sabiendo que esto me convierte en verdugo en ese aprovechamiento  y de esto modo convierto a la otra persona en mi víctima.  Sin embargo, en la práctica puedo ver con mucha frecuencia quien valiéndose de conocimiento y astucia logra atacar los puntos débiles del otro y obtener algún tipo de ventaja sin importar el dolor, la crisis o las consecuencias nefastas para el otro.

No siempre es quebrantar un mandamiento de la religión, no siempre será ir contra un artículo de la constitución nacional, a veces se trata de las intenciones que hay en mis actos, de lo consciente que puedo estar en alterar la felicidad, el orden o la sanidad del otro y que definitivamente no me importe.

En la teoría de lo bueno y de las virtudes podemos conocer muchas, el trabajo está en revisar la distancia que hay entre los conceptos que domino y ver cuánto de eso hago, respeto y cumplo.  Cuánto desfase hay entre el conocimiento y la realización de lo que se sabe que está “bien”.

Cuando expresamos nuestras ganas de ejercer justicia de algún modo estamos pidiendo que algo cambie, que se revise la forma en que se hizo o se está haciendo para que definitivamente no haya dolor, sufrimiento o malestar.  Pero esa justicia parece que debe ir acompañada de cordura.

Busco en internet el significado de cordura y me dice “Capacidad de pensar y obrar con buen juicio, prudencia, reflexión, sensatez y responsabilidad”.

Reflexión, sensatez y responsabilidad es lo que más me resuena 

Siempre he escrito sobre la importancia de trabajar en función de elevar nuestro nivel de consciencia y solo desde ese trabajo de hacerme cada vez más consciente de todo mi yo, solo desde la responsabilidad que asuma por mi bienestar y el de quienes me rodean, o por lo menos el obrar en función de no alterar el bienestar del otro es que podremos convivir mejor.

Entra en juego los conceptos para cada quien o la percepción que cada quien tenga sobre bienestar, convivir y sensatez, interpretaciones hay muchas.  Pero  la ética y la moral son una sola.

Históricamente hemos ido llegando a conclusiones que nos permiten ver que definitivamente hay unos estados, situaciones y acciones mejores que otras.  Y aunque cada quien pueda tener traducciones propias siempre habrá posibilidades de diálogos, posibilidades de encuentros, posibilidades de acuerdos y desacuerdos sobre lo que creemos que es justo, sobre lo que creemos que es lo mejor o lo que nos parece más oportuno.

Que cada quien desde su nivel de consciencia tome sus decisiones es una realidad pero para convivir, hacer nuestro trabajo, disfrutar de relaciones del tipo que sean siempre será importante decidir los puntos que serán importantes para que funcione la relación de manera conjunta.  Hablo de relaciones del tipo que sean: entre vecinos, padres e hijos, matrimonios, relaciones laborales, noviazgos.  Es decir, que desde el principio queden claros los valores que dirigirán la relación, las aspiraciones que se tienen, los objetivos a alcanzar para trabajar en función del mayor bienestar.

Dice la filosofía que nacemos con un temperamento que podemos llamar “lotería natural” y luego a lo largo de la vida vamos tomando decisiones que nos llevan a crear predisposiciones para actuar en un sentido u otro.  Esas predisposiciones van formando el carácter y las decisiones en la vida las tomaremos en base a esas predisposiciones particulares.

Entonces el forjarnos un carácter excelente, lleno de valores es una tarea de por vida, es una tarea urgente y necesaria para la convivencia sana.  Implica acostumbrarse a actuar con justicia, con fortaleza y con prudencia.  Prudencia para ser asertivos, prudencia para no actuar desde la violencia y la imposición.

Ética y moral son preguntas constantes sobre lo verdadero, lo justo y lo bueno

Se ha demostrado que con la violencia no se resuelve nada, solo se genera más caos, más violencia.  En cambio a través de la argumentación serena, reflexiva y consciente es mucho más lo que podemos discernir y negociar.

Mi invitación es a recordar lo importante de la convivencia, lo necesario de respetar verdades ajenas, lo primordial que se hace el argumentar tranquilamente mis verdades aunque difieran de otros y estar abierta al diálogo y la negociación.

Recordar los principios de la ética y la moral para desde valores virtuosos trabajar en función de no hacerme daño y no hacer daño a otros. 

Ser responsable constantemente de las consecuencias de mis actos.  Ser consciente de mis causas y mis efectos y como pueden afectar a otros.

Y por último, inyectarnos de moral para ser más reflexivos en nuestro actuar

Como dice José Cornejo: “Los actos dependen de las decisiones y las capacidades de alguien, es decir, una persona actúa según lo que decidió y pudo hacer”.  En base a esto parece que no queda otra salida que trabajar en función de elevar nuestro nivel de consciencia, actuar con responsabilidad y medir constantemente las consecuencias de mis actos.

¡Abrazos de luz para todos!

Erika Ramos
Terapeuta Holística, Astrologa Cabalística, Arte terapeuta con mandalas
@laterapeutadelamor

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