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lunes, marzo 1, 2021
Día a día económico

La economía no olvida

Los venezolanos recordamos con angustia los días con niveles de escasez y desabastecimiento pavorosos que vivimos en el país entre el año 2016 y 2018 como resultado de nefasta política económica de controles e intervencionismo de Nicolás Maduro. La fijación de precios, control de la producción, distribución, comercialización de los bienes y servicios eran las medidas anunciadas por los burócratas del régimen

El país ha transitado por una fuerte depresión económica en los últimos siete años con una alarmante destrucción de la producción interna siendo una derivación de un modelo económico caótico y anacrónico que destacó por la ineficiencia.

Hemos padecido las grandes distorsiones generadas en la economía venezolana por las actuaciones que describimos en los párrafos anteriores, recordemos cómo los burócratas del régimen establecían los precios de los bienes y servicios vía decretos, gacetas o por la fuerza, los impuestos, el gasto público excesivo, leyes y reglamentos, arreciaron en contra de los sectores económicos e iniciativas privadas estas medidas destruyeron las estructuras o sistemas de precios, procesos productivos e inversiones.

Ante tales acontecimientos apareció el trueque, los mercados paralelos, múltiples tipos cambio y varias formas de expresar precios en Venezuela como respuesta ante tales distorsiones, que constituyeron una estrategia para establecer medidas de intercambio favorables entre los actores, y crear una mejor relación de valor en la reciprocidad ante el desabastecimiento, dado que se alteraron los factores que inciden en una sana relación de intercambio como lo son los precios, beneficios, entre otros.

Mientras más fuerte hablaban y actuaban los funcionarios del llamado socialismo del siglo XXI con sus famosas e improvisadas medidas intervencionistas de los mercados, más distorsiones se agregaban a la dinámica económica del país, incluso la destrucción alcanzó a la moneda del país, la cual actualmente es repudiada por los agentes económicos ante la pérdida de sus cualidades.

Hoy el símbolo monetario de Venezuela: el bolívar, a duras penas, es aceptado y no pauta la actividad económica en el país, se ha dado paso al uso del dólar norteamericano como marcador de precios y medio de intercambio porque prevalece como una moneda fuerte por sus cualidades, generando la confianza y condiciones para establecer un sistema de pagos y precios racionales.

Ese gobierno todo poderoso, omnipotente, que actuó con total impunidad e hizo tanto daño a la economía del país, actualmente se encuentra prácticamente de rodillas ante esta. Es un vivo ejemplo del fracaso de un gobierno, la destrucción de las actividades productivas de un país y sus instituciones, es una demostración de que los éxitos de los países, su prosperidad, pobreza y desigualdad no están necesariamente determinados por la disponibilidad de abundantes recursos.

El régimen de Nicolás Maduro ilustra muy claramente qué les ocurre a los regímenes que arrinconan, marginan, destruyen y expulsan a los mercados de su economía principalmente por razones ideológicas.

Destruir las capacidades productivas de los países es atentar contra la propia nación; se debe contribuir a incentivar las actividades económicas y los emprendimientos, donde los beneficios particulares aportan al bienestar social, a la vez, esta estrategia e interacción reduce el atractivo del rentismo que desestimula la producción nacional.

Estamos en presencia de un gran viraje en la actuación política del régimen a partir de la desregularización del mercado cambiario, liberación de precios, apertura a las importaciones, niveles de dolarización transaccional y avances hacia la dolarización financiera, se vislumbran privatizaciones con una visión fundada en la tesis del Estado mínimo que debe ceder activos a corporaciones económicas en todos los ámbitos posibles: empresas, instituciones prestadoras de servicios, entre otras.

En este 2021 se observa al régimen sin músculo fiscal y ahora en silencio convoca a los sectores económicos que persiguió y vilipendió con el objetivo de que dinamicen la economía del país y generen riqueza, vemos claramente la imagen de aquel muchacho de pelea que hoy clama dialogo y colaboración para reponer los equilibrios económicos, también los niveles de pobreza, desigualdad e inequidad crecieron a niveles alarmantes en el país en los dos últimos años.

En definitiva, tenemos un país hundido en el caos donde su economía parece a verse librado del yugo del Estado todo poderoso intervencionista, que hoy se encuentra en minusvalía por la corrupción, ineficiencia y el despilfarro de los recursos de la nación.

Hoy parece que las fuerzas del mercado y sus leyes le demostraron a Nicolás Maduro que deben respetarse y procurarse los equilibrios económicos, que la economía no olvida, ni perdona. Ahora bien, es importante destacar que las libertades económicas y políticas en los países no pueden seguir siendo conculcadas, la historia se ha encargado de recordarnos el fracaso de esos experimentos fallidos para las sociedades.

Econ. Luis Crespo
MSC. Moneda
Docente Investigador UCV
@camberin

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