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domingo, septiembre 19, 2021
Día a día económico

Las maquilas de Nicolás Maduro

La gestión de Nicolás Maduro, basada en el Socialismo del siglo XXI, personifica un modelo caótico, primitivo y sin perspectiva, que desvió el rumbo del país y lo llevó a la debacle, donde la acción política del régimen y el control social le niegan a la población las posibilidades de expresarse y desarrollarse, estamos hablando de un sistema que comprometió el futuro de las próximas generaciones del país

No es cualquier cosa destruir más de 85% de las capacidades productivas del país en estos últimos siete años, además de comprometer las condiciones de vida de la población, los sectores primarios y secundarios de la economía venezolana se encuentran en condiciones muy adversas.

Conindustria reportó que durante el periodo 2011-2021, el sector manufacturero, cayó hasta -94%, se proyecta para este año su aporte sea de tan solo 5,7%; también reveló que en la década de los 50, existían 2.564 empresas industriales, que representaban 5,46 empresas por cada 10.000 habitantes, mientras que, a finales del 2020, registraron 2.121 establecimientos industriales, significando 0,69 empresa por cada 10.000 habitantes´

El sector agrícola no escapa a esta realidad de crisis, Fedeagro expresó que los problemas que afronta son una consecuencia de veintiún años de negligencia, políticas erradas, improvisaciones, despilfarro y manejo oscuro de recursos. También de represión política, persecución al sector privado y abandono, en fin, de desidia e indolencia al Sistema Agroalimentario Venezolano.

La Venezuela del siglo XXI vive y sufre la destrucción de PDVSA, empresa que otrora fue orgullo para el país, una industria disminuida al borde del colapso, como resultado del manejo ineficiente que ha dilapidado su capital y día a día, devasta las capacidades productivas de Petróleos de Venezuela, la industria que en 1998 producía alrededor de 3 millones de barriles diarios y era referencia mundial; en abril de 2020 su producción se ubicó aproximadamente en 445.000 barriles diarios.

En medio del contexto descrito, observamos un viraje o reacomodo del modelo económico impuesto en nuestro país durante estas últimas dos décadas, caracterizado por un control exacerbado en la actividad económica, la ineficiencia y la violación de derechos fundamentales para los ciudadanos. La gestión 2013-2020 de Nicolás Maduro en el poder ha dejado resultados nefastos, sus políticas en materia económica, social, salud, educación y vivienda hoy dan cuenta del fracaso del régimen.

Como impulsores de este viraje están los grupos de poder económico vinculados al régimen en Venezuela, pugnan por un cambio en el modelo y muchos de estos también miran al país como su aliviadero político y económico dadas las investigaciones que enfrentan a nivel internacional por presuntos ilícitos financieros.

El viraje que se apuntala con la “Ley Antibloqueo”, un instrumento “legal” que pone en las manos de Nicolás Maduro y sus funcionarios, el control absoluto sobre el manejo económico y financiero de la nación, su ámbito incluye la administración de activos y pasivos, operaciones de mercado, privatizaciones, excepciones, inversiones, acuerdos internacionales sin consultar al poder legislativo y todo esto con el secretismo que le permite esta ley.

Estamos en presencia de posibles privatizaciones con una visión neoliberal, fundamentada en la tesis del Estado mínimo, que debe ceder activos a corporaciones económicas en todos los ámbitos posibles: empresas, instituciones prestadoras de servicios, entre otras competencias del Estado de manera anárquica y como si fueran un botín.

En este nuevo contexto la Comisión Permanente de Finanzas y Desarrollo Económico de la Asamblea Nacional del 6D, presentó el Proyecto de Ley Orgánica de Zona Económicas Especiales y como lo expresa en su exposición de motivos, el objetivo de la misma se centraen crear “espacios territoriales para la atracción de inversiones productivas nacionales y extranjeras a partir de estímulos económicos: fiscales, financieros y aduanales”

Destacan en el Proyecto de Ley las condiciones que se ofrecen a las trasnacionales que decidan invertir para operar en estas Zonas Económicas Especiales:

  1. Tasas impositivas exiguas y hasta exenciones especiales.
  2. Devolución del Impuesto Sobre la Renta.
  3. Devolución del Impuesto al Valor Agregado.
  4. exención de los regímenes legales aplicables para importación y exportación para insumos, materias primas y bienes de capital destinados a la producción de bienes y servicios para exportación, más otras facilidades o incentivos adicionales conferirles a discreción por el presidente de la República.
  5. Existe un componente de extravismo en estos proyectos dado que se asignarán dependiendo de los recursos naturales existentes en esa Zonas Económicas Especiales.
  6. Pueden estar exentas de algunas leyes del país.

Este proyecto de Ley Orgánica de Zonas Económicas Especiales que se presenta en nuestro país con la supuesta intención de captar inversión extranjera e incrementar las exportaciones, debe llevarnos al debate sobre la calidad de los empleos que se generarán en estos espacios y el marco legal, en momentos donde el salario real de los venezolanos está destruido, junto con una seguridad social inexistente en medio de la emergencia humanitaria compleja en la que se encuentra Venezuela.

Las empresas que tradicionalmente operan dentro de estos regímenes especiales son conocidas como maquiladores, originariamente sus esquemas de negocios buscan tener grandes ventajas a partir de reducir significativamente sus costos laborales al instalarse en regiones atractivas y con bajos salarios. Su modelo clásico de negocios se basaba exclusivamente en actividades intensivas en mano de obra, y operaban con tecnologías rudimentarias y en condiciones precarias; sin embargo, muchas han evolucionado con tecnologías de punta, gerencia y organización moderna y trabajadores más calificados.

Esta propuesta de crear Zonas Económicas Especiales en Venezuela debería llevarnos a discutir el Modelo de Desarrollo Industrial que se propone al país y más aún ante un régimen fracasado que impulsó un modelo económico que condena a los trabajadores venezolanos a condiciones de subsistencia, no retribuye el trabajo, destruyó los contratos colectivos, las prestaciones sociales y la seguridad social. Sin un sano escenario macroeconómico en el país lo más probable es que esas zonas económicas especiales, de ser impuestas, se apalanquen en la explotación de los trabajadores venezolanos.

Econ. Luis Crespo
Docente Investigador UCV
MSC. Moneda
@camberin

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