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domingo, septiembre 19, 2021
¿De qué trata la NFTsART?

Marisol Salanova apuesta al criptoarte con espíritu crítico y valores sociales

Salanova: "ni las subastas multimillonarias ni la especulación suponen la verdadera revolución del arte digital ahora mismo"

El arte digital ha crecido a pasos agigantados en los últimos dos años, gracias a los avances en tecnología blockchain que hacen posible el comercio desde estas obras de arte y que garantizan una seguridad al artista.

El equipo de El Axioma conversó con Marisol Salanova, crítica de arte y curadora de exposiciones, española sobre la perspectiva de los artistas s sobre esta nueva tendencia, así como también, sobre la primera convocatoria internacional de criptoarte, NFTsART, para la plataforma Arteinformado. 

El mundo del arte de los NFT ha crecido a pasos agigantados, cada vez más artistas se unen a esta nueva tendencia ¿Por qué sucede esto? Cuál es la principal razón de los artistas para unirse al mercado de los NFT?

Se piensa de forma errónea que el trasfondo de tal vertiginoso acelerón tiene que ver con monetizar el trabajo artístico y localizar inversores a lo largo y ancho del globo. No es así, no todo el criptoarte contribuye a el engranaje capitalista neoliberal que viene dominando el mercado del arte a través de intermediarios como las galerías y las ferias… Ni las subastas multimillonarias ni la especulación con productos intangibles suponen la verdadera revolución del arte digital ahora mismo. Lo es la habilidad para canalizar los beneficios del camino que se abre, aprovechando para abordar las preocupaciones de nuestras sociedades. Por eso encontramos criptoarte casi decorativo, frívolo, frente a criptoarte que cuestiona los cánones estéticos, las dinámicas consumistas, el negacionismo del cambio climático y las políticas migratorias; criptoarte con espíritu crítico y valores sociales. Artistas desmoralizados porque su trabajo no salía del estudio al no ser mainstream y requerir una labor curatorial, hallan en este medio un modo de traspasar fronteras y amplificar su mensaje. Además, lo monetizan, porque la venta es necesaria, por supuesto. Pero no es la única motivación ni la primordial.

¿Tienes conocimiento de cuántos artistas al menos en España han migrado a esta nueva tendencia?

Por el momento existe una tendencia a la alza aunque con prudencia ya que se teme que vaya a ocurrir una burbuja en la que los precios y ventas se estanquen de repente. Estoy en contacto con artistas digitales de España y también de otros países como Argentina, Venezuela, México, Francia, Italia, Irán… El fenómeno es global. Emplearé el término “migración” pese a que no me guste porque no se trata de que pasen de un modo de crear a otro sino que los conjugan, la mayoría de artistas están simultaneando lo digital y lo físico. Esa me parece una decisión acertada puesto que gran parte del criptoarte surge a partir del arte actual que tiene una presencia lejos de la virtualidad. Si tuviese que hablar en cifras, sobre la base de mi experiencia estos últimos meses dirían que varios centenares de creativos españoles ya han volcado piezas en la cadena de comercialización online tokenizadas.

¿Cuál ha sido la reacción de los artistas ante esta nueva forma de comercializar arte?

Tanto artistas como galeristas están preocupados por si estos medios les otorgan verdadera autonomía, cuál va a ser a partir de ahora el papel de la mediación en criptoarte, qué interesa a los coleccionistas tecnológicos y si los coleccionistas tradicionales se incorporarán poco a poco. También existe otro asunto relevante que no dejamos de lado quienes nos encontramos trabajando en esta dirección, es el de la huella de carbono que dejan las actuales plataformas de minting (creación de los token, los archivos en la blockchain) y de qué se está haciendo para reducirla. El consumo responsable y consciente es algo en lo que insisto mucho. Me doy cuenta de que cada vez hay más artistas concienciados en recurrir a medios con impacto ecológico mínimo o cero, vamos aprendiendo todos que en esto del NFT se ha de elegir bien con quién trabajar para contribuir al cuidado de nuestro planeta. Además de mantenerse fieles a los propios principios.

¿Conoces a artistas que aún no hayan migrado pero que sí tengan la intención de hacerlo? En ese caso ¿Cuál es su perspectiva?

Mi objetivo principal promoviendo digitalizar y tokenizar piezas que, en principio, no estaban pensadas como criptoarte es materializar y difundir la obra de artistas cuya movilidad se ha reducido por la pandemia. Gran número de profesionales han migrado a esta nueva forma de exhibir y vender arte, a partir de sus trabajos convencionales sobre papel o lienzo. Un ejemplo es la excelente artista abstracta Paula del Rivero (Madrid, España, 1984), que reflexiona sobre los límites del espacio y del tiempo y compone tanto dibujos con grafito, acuarela y tinta china, como piezas 100% digitales realizadas con la aplicación Artset para tablet. Pero también Keke Vilabelda (València, España, 1986) solía trabajar piezas físicas y en su reciente obra registra una inquietante sucesión de urbanizaciones abandonadas a vista de pájaro, mediante drones, en la serie de vídeos NFT Hueso y hormigón (2021).

A nuevos medios, nuevas preguntas sobre nuestras, no tan nuevas, maneras de estar en el mundo. Peyman Naderi (Irán, 1990) es fotógrafo de moda para las principales revistas como Harper’s Bazaar, Vogue, Elléments Magazine y Scorpio Jin. Ha ganado numerosos premios internacionales con sus fotos y ahora está migrando parte de su trabajo al criptoarte. De hecho, participa en la exposición que estoy comisariando, es decir, nos hemos conocido gracias a mi labor curatorial en el criptoarte. En estos tres casos no es que exactamente hayan migrado ya, sino que a partir de conocer por mi iniciativa NFTsART y otras fuentes pues se están planteando tokenizar sus obras bajo la perspectiva de que quizás no estemos ante una burbuja sino antes una buena oportunidad de experimentar y crecer.

Actualmente te encuentras en una nueva iniciativa en Arteinformado, la «NFTsART» ¿de qué trata esto?

Soy la curadora responsable de la iniciativa “NFTsART. Convocatoria de criptoarte para artistas digitales” en colaboración con la plataforma de arte iberoamericano llamada Arteinformado. Bajo el título “Todo lo que necesitas saber sobre los NFTs y nadie te ha explicado” celebramos el pasado 15 de abril un coloquio vía Zoom en el que participaron más de cien artistas y profesionales del sector interesados en este proyecto pionero. Alguno de ellos, como el uruguayo Federico Butler, que dispone ya de obras tokenizadas, nos compartió su experiencia.  El encuentro quedó registrado y puede verse completo en YouTube.  Surgieron cuestiones muy interesantes alrededor de lo que supone el criptoarte, sus posibilidades creativas y de comercialización.

Trabajo en una de la primeras muestras de arte digital tokenizable, los criterios curatoriales que he aplicado para seleccionar las 15 obras de entre más de un centenar presentadas a la convocatoria que comentaba son los mismos que en cada uno de mis proyectos curatoriales anteriores. Quiero hacer hincapié en ello ya que para los curadores todavía es terreno desconocido y las buenas prácticas debemos aplicarlas en todo. La calidad del trabajo, su trasfondo y coherencia, además del aporte para generar conciencia social, son aspectos enraizados en las piezas que componen esta muestra virtual que he titulado “¿Criptoarte ético? Impulsando la transformación social desde la digital.” Reúne la diversidad de técnicas y lenguajes estéticos de: Cynthia Viera y Pablo San José – PSJM, Varvara & Mar, Keke Vilabelda, Art al Quadrat, Jorge Sellés Domínguez, Clàudia Vives-Fierro, Paula del Rivero, Karina El Azem, DUROME E. Romaguera – DUROME, María Ortega Gálvez, Peyman Naderi, Erre Gálvez, Sergio Sotomayor, Emanuele Giusto – Kantfish y Luis Melon Arroyo.

Se han presentado obras en formato GIF, fotografías, vídeos, instalación y arte sonoro, de diferentes países y por artistas de todas las edades y tipos de trayectorias. La mayoría están a la venta bajo consulta y sus precios oscilan entre los 300 euros y los 10.000 euros. La plataforma Arteinformado no actúa de intermediaria más que como soporte y a título informativo, del mismo modo en que ni la plataforma ni yo obtenemos porcentaje económico en caso de venta de las obras. Se trata de democratizar el acceso a la información sobre herramientas que ayuden a los agentes culturales y ofrecer una mirada distinta sobre un fenómeno potencialmente positivo que sin embargo parece provocar desigualdades o rivalidades. Evidenciamos que es mejor sumar y tejer redes de colaboración, que no es incompatible con incorporarse al mercado y alcanzar el éxito. Estoy muy satisfecha.

Martín García
@martinjosegf

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