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domingo, abril 11, 2021
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Vitamina C, un excelente aliado

La vitamina C o Acido ascórbico es una vitamina hidrosoluble, producida prácticamente por todos los organismos vivos salvo los primates incluyendo a los seres humanos, ciertos cerdos, algunos murciélagos, peces y especies de pájaros

Los seres humanos debemos ingerir la vitamina C en los alimentos y esta cumple funciones importantísimas en la formación de ciertos tejidos como la piel, cartílagos, músculos y vasos sanguíneos. Su déficit por otro lado, produce una enfermedad antes denominada “enfermedad de los marineros” que producía inflamación de las encías, ulceras, hemorragias, manchas en la piel, fatiga, incluso en casos graves la muerte, que afecto a muchos de los colonizadores que acompañaron a Cristóbal Colón en sus viajes, en vista que los alimentos que traían en sus barcos eran pobres en este elemento. Hoy reconocemos esta enfermedad como escorbuto.

Una de sus más conocidas funciones es como antioxidante, para eliminar los radicales libres y especialmente en el cuidad diario de la piel, esta función, así como su efecto estimulador de la producción de colágenos son muy utilizadas, teniendo propiedades despigmentantes, previniendo y disminuyendo el envejecimiento y daño producido por el sol. Esta propiedad de estimular la formación de colágeno la hace ser un aditivo especialmente útil en la correcta cicatrización de heridas, por lo que también es muy utilizada por los cirujanos.

Se ha asociado su uso con la disminución de la formación de cataratas, disminución del riesgo de presentar eventos cardiovasculares como infartos, hipertensión etc., incluso distintos tipos de cáncer. Sin embargo, faltan estudios científicos para comprobar la relación directa y mecanismo de acción de estas asociaciones, hasta ahora la mayoría de los estudios son epidemiológicos. Puede ser utilizada para elevar los niveles de hemoglobina ya que aumenta la absorción de hierro en el intestino delgado. Se reconoce su propiedad sobre estimulación del sistema inmunológico, por lo que tradicionalmente se ha utilizado para mejorar los síntomas de los procesos virales, a pesar de que posiblemente comenzar a tomarla al tener los síntomas, no vaya a generar ninguna mejoría.

En cuanto a su toxicidad, es una vitamina bastante segura, bien tolerada, y su exceso se excreta por la orina. Cuando se toman dosis elevadas, superiores a 2 gr diarios puede producir malestar gastrointestinal, náuseas, vómitos y diarrea. Se ha asociado con mayor riesgo de formar cálculos renales.

Las principales fuentes de vitamina C son los vegetales (especialmente los de hojas verdes, llamadas verduras, como el brócoli), frutos cítricos (naranja, limón, mandarina, toronja, etc.) fresas, melón, mango, tomates. Es importante recordar que la vitamina C es muy sensible al calor, luz y almacenamiento, por lo tanto, guardar los alimentos o sobre cocinarlos puede hacer que se degrade esta vitamina. Tomando en cuenta este principio, con las cremas y suplementos, también debemos tener especial cuidado en su almacenamiento y especialmente protegerlos de la luz, de hecho, si notas la mayoría de los envases de los productos que contienen este elemento, son opacos, aluminizados o diseñados de alguna manera en la que no incida la luz sobre el producto, por lo que no debes de cambiarlos de empaque.

Existen múltiples líneas de investigación sobre los beneficios del uso de vitamina C, tratando de sacar provecho a todas las excelentes propiedades que se le adjudican, así que sobre la vitamina C aun nos queda mucho por conocer.

Dra. Fabiana Ortega de Schmidt
Dermatólogo

+584142810912
@drafabiortega

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